domingo, 15 de marzo de 2015

¿Qué potencial hay en cada persona?Steiner




“No hemos de preguntarnos qué necesita saber y conocer el ser humano para el orden social sino ¿qué potencial hay en el hombre/mujer y puede desarrollarse en él/ella? Así será posible aportar al orden social nuevas fuerzas procedentes de la generación joven. De esta manera siempre pervivirá en este orden social lo que hagan de él los hombres integrales que se incorporen al mismo y no se hará de la nueva generación lo que el orden social quiere hacer de ella.” Rudolf Steiner (filósofo fundador de la pedagogía Waldorf)



Sí, rebelarse




"Un/a niño/a sano/a, lo que debería hacer es expresar su rabia cuando se enfada, y rebelarse. Si, rebelarse.  No podemos exigir a los/as niños/ que sean sumisos/as si  luego queremos adultos/as sanos/as que se rebelen ante las injusticias y tomen la iniciativa."





Leer el artículo  "lo normal y lo sano" completo de Laura Perales en : http://www.rioja2.com/opinion-918-normal_sano

Alimentación ecológica para bebés

Comparto con vosotrxs, Smileat, un proyecto que nace para dar un cambio radical al mundo de la alimentación infantil ecológica


Pincha para visitar su página y ver los productos que ofrecen:web de smileatbaby





¿Por qué elegimos comer alimentos ecológicos?


Cada vez son más lxs consumidorxs que están aprendiendo a comer de manera responsable y más los productos ecológicos que podemos encontrar en el mercado, fomentamos así una mejor nutrición y potenciamos una agricultura más sostenible.



Los alimentos que provienen de la Agricultura Ecológica son productos naturales obtenidos libres de productos químicos (residuos tóxicos persistentes procedentes de pesticidas, fertilizantes sintéticos, aditivos, y conservantes) muchos de ellos utilizados en la agricultura convencional.


Son muchos los beneficios que podemos conseguir al elegir estos alimentos, para el medio ambiente, para ti y para los que más quieres.

Veamos algunos de ellos:

-Se basan en técnicas de producción agrarias y ganaderas sostenibles.

-Respetan el medio ambiente, evitando la contaminación y degradación de los ecosistemas, utilizando de forma óptima los recursos naturales.

-Respetan los ciclos naturales de los cultivos, que contribuyen al mantenimiento y mejora de la fertilidad y estructura del suelo y aumentan la actividad biológica en el suelo.

-Se respeta el bienestar de los animales, garantizando unas condiciones de vida adecuadas y sin estrés. No permite la manipulación artificial y su alimentación está basada en pastos naturales y piensos ecológicos. Potencia las variedades autóctonas, las que mejor se adapten a las condiciones de cada zona.

-No contienen OMG (Organismos Modificados Genéticamente) tanto en semillas como en especies, no están autorizados por la Agricultura Ecológica, se pueden tener consecuencias negativas en el medio ambiente y en la salud humana.

-En ningún momento se utilizan agroquímicos, ni para el cultivo, ni para su elaboración y ni para su posterior conservación, de tal forma que consigue mantener de cada uno de los alimentos sus colores, aromas y sabores naturales y auténticos.

-Los alimentos ecológicos no contienen pesticidas ni fertilizantes sintéticos, estos pueden provocar problemas en la salud.

-Alimentos con una calidad certificada, asegurada a través de controles e inspecciones oficiales, que son realizadas por las empresas de control y certificación acreditadas, que garantiza la autenticidad de origen ecológico del alimento.

-Son alimentos naturales y con máximos niveles de calidad que les proporcionan todas sus propiedades nutritivas.

-Garantizan alimentos que aseguran autenticidad y trazabilidad, ya que están sujetos a reglamentos europeos.

sábado, 7 de marzo de 2015

Mamá no puedo para los pensamientos....

“Mamá: no puedo parar los pensamientos que me llegan a la cabeza”

sobreestimulacion

Una amiga me comentó hace unos días que su hija, de apenas cinco años de edad, le había sorprendido con este comentario mientras la llevaba a un cumpleaños. Sentada en su sillita, en los asientos traseros del coche, la pequeña se mostraba agobiada y desconcertada. No es la primera madre que me comenta algo parecido, pero en este caso resulta especialmente significativo el hecho de que la niña considerara que los pensamientos le llegaban de fuera..
No se trata del argumento de una película de ficción, al estilo de La invasión de los ultracuerpos, ni tampoco es consecuencia en este caso de alguna enfermedad mental, o una situación puntual y pasajera. Tras descartar todo lo descartable con el psicólogo, la conclusión no se hizo esperar: se trata sin duda de otra niña más alcanzada por lo que denominamos sobreestimulación. En 1997, hace ya dieciocho años, publiqué un libro sobre el consumo de drogas de síntesis entre los adolescentes, en el que hacía referencia exactamente a esta situación. Sin lugar a dudas nos encontramos ante la generación más sobreestimulada de toda la historia de la Humanidad. Hasta hace apenas 50 años los estímulos que recibíamos del exterior eran muy limitados y moderados en relación a los que recibimos hoy en día. Se trataba fundamentalmente de estímulos procedentes de nuestro entorno inmediato, familia, amigos, y las pocas horas a la semana que podíamos pasar viendo un canal de televisión en blanco y negro, o escuchando algún programa de radio.
Hoy, cualquier niño de diez años de nuestro entorno, ha recibido muchísima más información que cualquier otro homo sapiens de los que han pasado por aquí en los últimos 40.000 años. Ha visto imágenes de tiranosaurios corriendo por un bosque, cuando hasta hace un siglo ni tan siquiera sabíamos de su existencia. Imágenes de peces abisales, animales e insectos de cualquier punto de la tierra, vídeos grabados en la superficie de Marte por un robot, secuencias reales sobre el corazón bombeando sangre o linfocitos haciendo su trabajo en nuestro sistema inmunológico. Cosas con las que ningún sabio de la antigüedad se atrevió a soñar, y un volumen de información muy difícil de manejar. Estímulos dirigidos a todos sus sentidos: sintetizadores, sonidos y ritmos nunca antes escuchados, alimentos procedentes de los cinco continentes, chicles que los primeros minutos saben a maracuyá y después a frutos silvestres del bosque australiano… ¿Se han parado a contar los tipos de cereales que hay en las estanterías de los supermercados? ¿Y los yogures?
Pero estos niños no reciben sólo los estímulos de su entorno habitual, sino que en muchas ocasiones nos empeñamos en “enriquecerlo” y llenar absolutamente todo su tiempo con más actividades. Un tiempo libre absolutamente copado, que se combina con histriónicas series de dibujos animados, estridentes partidas de videojuegos en 3D y todo tipo de aplicaciones para llenar sus móviles, tabletas y cabezas.
Hace ya unos años que distintos expertos, como los del grupo de investigación sobreNeuroplasticidad y Aprendizaje de la Universidad de Granada (UGR), advirtieron sobre cómo la estimulación temprana podía influir en el proceso de aprendizaje. La psicobióloga Milagros Gallo, señalaba que: “El entrenamiento en tareas demasiado complejas, antes de que el sistema esté preparado para llevarlas a cabo, puede producir deficiencias permanentes en la capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida”.
El problema de la sobreestimulación es que, al igual que hacen las drogas de síntesis, provoca lo que denominamos “tolerancia”. Es decir, el organismo se acostumbra a recibir con regularidad su dosis de estímulos, hasta que llega un momento en el que tal dosis no le satisface. ¿Qué hace entonces? Pues muy sencillo: buscar una dosis mayor. Los niños que viven este efecto se hacen cada vez menos sensibles a los estímulos del entorno, y necesitan cada vez más. Se vuelven hiperactivos, o se muestran desmotivados mientras su imaginación y creatividad se van mermando. Les cuesta centrarse mucho tiempo en una misma actividad, y sienten que sus pensamientos se atropellan los unos a los otros.
NECESITAMOS EL ABURRIMIENTO
Puede parecer algo paradójico, pero necesitamos más que nunca que los niños y niñas tengan tiempo para aburrirse. Necesitamos que tengan tiempo todos los días para llevar a cabo actividades que no estén previamente estructuradas, organizadas y controladas por normas rígidas y preestablecidas. Es preciso que tengan la oportunidad de crear sus propias estructuras, normas y parámetros. Creo que los adultos que no son capaces de innovar, de adaptarse, cambiar o evolucionar y aportar algo a la vida de quienes les rodean, son con frecuencia niños privados de la posibilidad de crear y experimentar. Es necesario tener la posibilidad de explorar, y también la posibilidad de equivocarse.
Definiría el aburrimiento como la ausencia de motivación que incite a la acción física o mental. Así pues, si un niño se aburre y desea actuar tendrá que terminar encontrando o creando sus propias motivaciones. Tendrá en definitiva que automotivarseY no les quepa duda de que lo hará. Un niño o una niña en un parque, con un palito, arena y un par de piedras creará todo un mundo. Sentado frente a una mesa y con una caja llena de pinzas de tender la ropa, organizará una carrera de coches, desarrollará una batalla o realizará algún tipo de construcción. Una hoja en blanco, un lápiz y varios rotuladores darán lugar a todo tipo de creaciones…
Los niños y niñas de hoy, más que nunca, necesitan disponer de tiempo no estructurado y dirigido por sus mayores. La sobreestimulación, la constante motivación externa y el encadenamiento continuo de tareas y actividades programadas les saturan, agobian y ahogan su necesidad de crear.
Resumiría mis principales recomendaciones en el siguiente decálogo:
  1. Procure que sus hijos/as dispongan con frecuencia de tiempo no estructurado. ¡Verdadero tiempo libre!
  2. Reduzca las actividades extraescolares al mínimo que considere necesario. Priorice y tenga muy en cuenta aquellas que son iniciativa de ellos mismos.
  3. No se adelante a sus demandas, no queme etapas demasiado pronto. Necesitan detenerse y paladear cada edad y cada etapa. Respete su ritmo de maduración.
  4. Interactúe y juegue con ellos si se lo piden, pero no organice ni desarrolle las normas.
  5. Controle el acceso a internet y las nuevas tecnologías. No deben convertirse en prioritarias ni conformar su principal forma de ocio. Establezca horarios.
  6. Distancie el uso de ordenadores, tablets o teléfonos móviles de la hora de irse a la cama. El sueño es fundamental, y el cerebro necesita un tiempo para volver a la normalidad tras los estímulos recibidos durante el empleo de estos aparatos.
  7. Supervise las series de dibujos animados que ven. Compruebe si es usted capaz de ver un capítulo y en qué estado se encuentra después. Algunas generan un estado de ansiedad muy apreciable.
  8. Sus hijos necesitan contacto con la naturaleza. El ritmo que ésta establece actúa como un verdadero bálsamo. Necesitan tocar, oler, sentir y experimentar en espacios abiertos y naturales.
  9. Controle los ruidos innecesarios. Si alguien quiere ver la tele en casa, escuchar música o discutir, los demás no tienen que compartirlo necesariamente.
  10. Preste toda la atención posible a sus comentarios, preguntas y observaciones. Nada de lo que dicen es superficial, aunque en un principio podamos no entender lo que están intentando decirnos.
(Esto no quiere decir que la sobreestimulación sea la respuesta a todos los casos similares. Mi intención es sólo aportar recursos e ideas a los padres y madres que puedan sentirse identificados).
Más información: http://www.guiasaluddigital.com
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bebé escucha por primera vez a su madre


La reacción de un bebé que escucha por primera vez la voz de su madre tras un implante coclear.
https://www.youtube.com/watch?v=8n-W3dqTEDQ