Los/as niños/as aprenden solos a andar, cuando ellos/as están preparados/as. Las ciudades no están preparadas para el gateo de los bebés y es muy difícil controlar sus movimientos. Los meses de gateo se puede optar por ampliar salidas a parques o zonas de juego donde el/la bebé pueda gatear libremente, si es invierno se pueden utilizar unos pantalones buzos para evitar manchar la ropa.
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| esquema Pikler |
8 razones para no ayudar a caminar a los bebés:
1. La sabiduría del cuerpo: en el desarrollo motor – los/as bebés son autodidactas, cogiéndoles de las manos impedimos que la habilidad natural para el equilibrio, la seguridad y las relaciones espaciales se desarrollen. Hay que confiar en nuestros hijos/as y cuando ellos/as estén listos/as comenzarán a caminar.
2. Seguridad. Cogiéndoles de las manos les damos una falsa seguridad de equilibrio. Cuando aprenden a caminar por su cuenta desarrollan movimientos coordinados y prudentes, con sentido del equilibrio interno y de juicio.
3. Hábitos y dependencias. Ayudándoles a caminar, querrá más y más, generando una dinámica de dependencia que será difícil de romper o de decir no. No querrán seguir gateando y pedirán que les ayudemos a caminar.
4. Frustración del juego independiente. Ayudándoles a caminar crea una dependencia innecesaria e improductiva para el entretenimiento con el adulto. Se genera una distracción, mientras le ayudamos a caminar podrían estar felizmente trabajando en el desarrollo de las habilitadas motoras a su manera, o participando en otras actividades autogeneradas más educativas, creativas y exploratorias.
5. Restrictivo. Aunque creamos que nuestra manipulación está bien intencionada para ayudarlo/a a moverse libremente, en el fondo lo que en realidad restringimos (al igual que cuando lo/la apuntalamos para sentarlo/la o lo/la sostenemos para ponerlo/la de pie). Los/as bebés necesitan mucha práctica para poder moverse libremente y conseguir nuevas habilidades. Lo mejor es animar a la libertad y confiar en ello/ass y su guía interna. Sólo los/as bebés saben lo que están dispuestos a hacer y lo que están trabajando.
6. Pérdida de los movimientos de transición. Los/as investigadores/as del instituto Pikler señalaron que los/as niños/as mantienen un alto nivel de actividad estable durante todo el periodo de aprendizaje de nuevas habilidades motoras y cambian sus posturas en promedio por lo menos una vez por minuto. Esto indica que restringir la libertad de circulación lo restringe de largas horas de ejercicio en posturas de transición antes de dominar la siguiente habilidad de desarrollo.
7. Confianza+maestría= autoconfianza. Confianza básica en nuestro/a bebé significa que se le permite conducir su desarrollo. Cuando un/é bebe siente nuestra confianza y se le permite experimentar los propios retos que e/ellal elige y considera apropiados, consigue sus logros de manera independiente y la confianza en sí mismo/a se nutre. En lugar de “ahora por fin puede hacerlo sin las manos de papá” es un “guau, mira lo que puedo hacer“.
8. Soy suficiente. Igual que cuando estamos de novios/as, nos preguntan cuándo nos vamos a casar, cuándo estamos casados/as, cuándo tienes hijos/as, etc. Cuándo tienes al bebé ¿cuándo camina, cuándo habla? cuándo tienes el segundo? … ¿es tan difícil apreciar lo que está pasando en ese momento?. Los/as bebés necesitan saber que son apreciados/as, disfrutado y amado por lo que son capaces de hacer en este momento. En general, nunca necesitan nuestra ayuda para lo básico, como sentarse, pararse y caminar. Nuestra intervención sólo confunde el proceso, y en muchos sentidos lo corrompe. Ellos/ellas realmente no necesitan nuestra ayuda, por mucho que nos impulsa a darlo. Como Magda Gerber escribe en Estimado Padre – cuidado de los niños con respeto, “Si los niños están dispuestos a hacer algo, lo harán. De hecho, cuando estén listos, tienen que hacerlo “.


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