Leí un libro sobre comunicación con peques y escucha activa: "Cómo hablar para que lxs niñxs te escuchen, cómo escuchar para que lxs niñxs hablen", en el que ponían un ejemplo de cómo utilizar el dibujo para permitir que lxs niñxs expresen el enfado.
El otro día, estando con Pablo de 4 años, comenzó a tirar enfadadísimo todos los cuentos al suelo, en ese momento me acordé del libro, y le ofrecí una hoja y unas pinturas diciéndole que me enseñara lo enfadado que estaba, dejó de lanzar cuentos y se puso a pintar bastante motivado (una gran cara triste en marrón), al enseñármelo le dije: ¡vaya, si que estás enfadado!, a lo que me contestó: ¡si!, cogiendo la hoja se fue a pintar otra vez.
Al cabo de un ratito, volvió con el dibujo sonriendo para enseñármelo, este fue el resultado:
Le dije: pareces más contento Pablo, el me contestó: si, ya si....
Y se marcho a jugar feliz.
¿No os parece fascinante cómo se regulan las emociones cuando se permite su expresión y se aceptan?
¿Y lo terapéutico de la expresión artística?
Como dijeron por ahí: "La alquimia del arte"

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